A la clase de los pingüinos han llegado unos nuevos amigos que los han hecho aún más felices, los animales. Con la colaboración de todos hemos creado nuestra propia granja, sirviéndonos Esta como elemento de juego, observación y experiencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A través de un pintacaras se han sentido como perritos, gatitos, patitos; interpretando sus onomatopeyas y movimientos, ¡ah!  y su forma de pasear…

 

 

 

 

                                                                   

 

 

Hemos aprovechado la curiosidad y el interés que despiertan por los animales para que descubran los cuidados que precisan. Han tenido vivencias personales y han podido expresar las emociones que les provoca el tener animales reales en el aula.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También han realizado conexiones con animales de juguete e imágenes, desarrollando así habilidades de comunicación y disfrutando con el juego simbólico.

 

Por último, hemos reflexionado sobre el estilo de vida y el hábitat de algunos animales, y esto nos condujo al conocimiento y respeto por la naturaleza, poniendo en juego sensaciones, pensamientos y vínculos afectivos que podemos aplicar en nuestra vida personal. Para concluir hemos creado un mural con fotos reales de nosotros mismos con nuestras mascotas: ¡nos ha quedado precioso… qué explosión de emociones!

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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